
Quiero escuchar el destello de tus ojos,
cuando tus labios de licor mundano
me embriagan en dolor
anegando despiadadamente el corazón.
Quiero respirar tu voz ingenua,
cíclica lluvia cósmica
de diminutos fragmentos de mi corazón;
galopando interestelares
-pretenden juntarse-
en el espacio sideral de tu razón.

Quiero saborear esa caricia ladina,
estrella fugaz del limbo
rayándose en cometa galáctico
precisando ser asteroide solitario.
Quiero mirar el suspiro de tu alma
definiendo la eternidad,
sombra lunar esquiva
de una noche fuliginosa;
magia yerta hostigando al excitado deseo.
Quiero sentir tus noctívagos jadeos
que pernoctan en la materia
-de mi imaginación-
alargando minimalistas instantes
ajenos al desobediente placer.