jueves, 2 de octubre de 2014



Y me pierdo en tus ojos

en ese juego demente

con esa mirada indulgente,


dulzura que calienta la sangre

deslizando el deseo en cada latido

quiero mordisquear despiadadamente

el jadeo cíclico de tu alma


cuando tus labios me acuchillan


-néctar profano-

deleitándose en mi desvarío


esa distancia mínima entre los dos

un universo extendiéndose obsceno

entre tu piel y mi piel

incandescentes palabras mudas

que me invitan a beber

en tu cáliz rebosante de ambrosia

y embriagarme en el resabio de tu voz;

lacerando mi dolor,

quemando mi lengua insensata...